¡Me encanta hacer tarjetas! Porque no hay nada mejor que acompañar un regalo con una tarjeta. Porque puedo personalizar la tarjeta a gusto de quien la va a recibir (y por ejemplo, combinarla con los colores o la temática del regalo). Y porque es un espacio mini en el que desarrollar una gran creatividad.
También es una excelente oportunidad para reciclar, aprovechar y reconvertir un montón de materiales que tengo a mano: restos de papeles, cintas o puntillas de otros trabajos. Estas dos que ves están hechas a partir de cosas que encontré en el "cajón de recortes" y algunos materiales comprados en bazares (chinos y daneses, jeje). ¡La imaginación al poder!


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