Tengo compañía nueva en el taller.
Son muchas las horas que paso en él. Horas de corta-corta, cose-cose y pega-pega. Así que para estar menos sola, me he traído una amiga.
Sara viste ropas sencillas, pero sabe que son los detalles los que hacen que lo simple sea especial.
La dulce Sara es todo ternura, con su pelito de lana suave y su cuerpo mullido que pide miles de abrazos.
Por eso tengo el presentimiento de que su estancia en el taller será breve.
Mientras tanto, me mira desde su rincón y sonríe como pensando: ¡Tantas cosas por hacer y tan poco tiempo!
Espero que os haya gustado y ahora...¡a por un nuevo proyecto!





